Quienes siempre han corrido hacia el peligro para protegernos, hoy necesitan que les tiendan la mano.
El sismo del pasado 10 de agosto afectó gravemente las instalaciones de nuestra estación. Sus estructuras sufrieron daños severos y hoy necesita ser reconstruida.
Pero hay algo que ningún sismo pudo derribar, nuestra vocación de servicio, nuestro compromiso con la comunidad y la voluntad de seguir protegiendo vidas y bienes.
Por eso, hacemos un llamado urgente a las entidades públicas y privadas, organizaciones nacionales e internacionales, empresas e instituciones para que se unan a este propósito.
Cada aporte, cada gestión y cada mano extendida será un pilar para levantar nuevamente nuestra estación.